jueves, noviembre 05, 2009

En lo alto el viento y las nubes se funden en amoroso abrazo y forman mágicas figuras que cuentan de la vida, del amor y las estrellas.

Hay días en los que llueven risas y otros en los que llueven lágrimas, se mueven, se mecen, se escuchan sus sonidos y la tierra tiembla.

En la intimidad de la noche a veces son sorprendidos por los fugaces rayos y al coro se agrega el celoso trueno.

Así los días, así las noches.

Y yo sentado en un viejo tronco veo dragones en el cielo.

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domingo, noviembre 01, 2009

Las palabras se agolpan, se juntan, se apretujan unas a otras y se pulverizan lentamente, son las letras las que resbalan perezosas por las curvilíneas paredes del gran reloj de arena y poco a poco se hunden en la inmensidad del mar blanco, una a una bajan y, nuevamente, forman palabras que pesadamente caen del otro lado, a veces coherentes muchas otras informes. . .

Al caer se despedazan y en una de esas el reloj gira y el proceso continúa una vez más pero esta vez al revés y es lo mismo pero no lo es.

Nuevamente se despedazan, se pulverizan y vuelven a formar ideas, poemas que duran el suspiro entre su nacimiento y la caída con sus hermanas y así los siglos. . .

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viernes, octubre 30, 2009

Me duelen los ojos
me sangran los oídos
mis manos se queman
mi pecho implota.

El silencio me abarca
el dolor me consume
son los rastros de tu ausencia
es la maldita distancia.

Quisiera ver nada
sumergirme en el silencio profundo y denso
o perderme en los cuerpos
en los besos silentes
en los cuerpos anónimos
en los pechos turgentes.

Quiero silencio.

Quiero tus brazos cubriendo mi cuerpo
quiero tus palabras resonando en mi pecho
quiero tu aroma impregnado en mis dedos.

Quiero silencio.

Un instante de paz
escuchar la lluvia
el viento cantar.

Será que es octubre y empieza noviembre
serán mis muertos.

Será el sereno
¡te quiero besar!

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martes, octubre 27, 2009

En realidad no me duele la muerte sino la ausencia . . .

Y quizá suene estúpido pero no es lo mismo, sé que la muerte es el grandioso renacer en otro espacio, en otro tiempo y que nos volveremos a encontrar, vestidos de otra manera, un poco más experimentados, sé que departiremos viandas en ese maravilloso lugar y que nuestra plática será franca y duradera, juntos estaremos y planearemos la nueva venida, todo eso lo sé y lo agradezco . . . es nomás que no comprendo.

Sé que está bien, de hecho estoy cierto de que está mejor, pero esta ausencia física, este escuchar su voz y no poder darle el beso en su cabeza llena de canas es lo que me tiene de esta manera y hoy es Doña Tere como ayer fue mi Abuelito como mañana será el que sigue.

Alguna vez lo dije, este dolor es como la marea, unas entra como un poderoso Tsunami que arrasa con todo, otros es como las suaves olas que lamen lentamente la gran playa.

Pero aún con todo duele.

Este dolor dejará de ser agudo y se convertirá en un suave y dulce recuerdo que quizá arranque lágrimas pero ya no será de dolor sino de agradecimiento por haber compartido.

Tengo media botella de un buen vino abierta y nadie para tomarlo conmigo. . . .

Así es la vida . . .

Hay que aprender que muchas veces los tragos, dulces y amargos, hay que pasarlos solos.

martes, octubre 20, 2009

Doña Tere

Nos conocimos hace años, platicamos mucho, Nuestros gustos eran afines, la tierra, sus frutos, los árboles, la comida y por supuesto el tequila.

Nuestras pláticas fueron variadas lo mismo de política que de la vida entera, años nos separaban pero las palabras y el amor tendieron puentes que jamás podrán ser derribados y estos puentes cubren distancias y tiempo.

Muchas palabras quedaron entre Nosotros y quedarán por siempre, en mi corazón ella está sonriendo, fuerte como ningún otro en su familia, ella era el motor que daba impulso a muchas vidas y que llegó a la mía y le ha dado una textura hermosa, tal como lo es ella.

Los años pasaron y nos encontramos en situaciones difíciles, hablando, escribiendo, Nuestros puentes se extendieron, mis Padres me enseñaron a brindarme no importando nada y así lo hice y un día ella me llamó hijo y en ese momento supe que nos pertenecíamos para siempre.

Ella partió el domingo en su casa, rodeada de la gente que la amábamos, unos más cerca que otros pero todos estuvimos ahí junto a ella.

El mundo ha perdido un gran árbol más y ella en el cielo brilla orgullosa, iluminando desde ya el camino a andar, extrañaré tremendamente tus palabras amada amiga, tu presencia menuda y poderosa llenando esa enorme casa . . . me quedo con los años que vivimos juntos, con tu sonrisa franca con tus enormes detalles para conmigo, por tus guisos especiales, por permitirme vivir en tu enorme corazón y llamarme hijo.

Nunca fuiste mi suegra y siempre serás mi amiga.

Amada amiga parte en paz, que tu viaje sea placentero y disculpa las lágrimas pero tu ausencia es enorme y dolorosa, te lloraré un rato y después vendrá el tequila y los recuerdos, camina tranquila en tus maravillosos campos.

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viernes, octubre 16, 2009

De un tiempo para acá me da por despojarme de las cosas que voy cargando, lentamente voy dejando tras de mi ideas y pensamientos y cada día me siento un poco más ligero, ayer dí un paso y me sostuve en el aire unos preciosos momentos, estoy bajando de peso y mi piel se vuelve etérea, si sigo así seré una nube para finales de enero . . .

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viernes, octubre 09, 2009

A veces las palabras de otros nos impulsan a tomar caminos y terminan siendo las propias las que perduran en el tiempo. . .

O bien son las notas las que nos llevan a aquellos lugares que nos contaron son mágicos . . . y lo son. . .

Los paisajes se suceden y yo los observo desde lo alto, a veces rápido otras lentos como el crecimiento de la tierra misma. . .

Lunas han ido y venido y yo estoy hoy aquí, sentado en lo alto del acantilado, el bosque profundo murmura a mis espaldas y el horizonte negro se pierde en la noche mientras la luna empieza su andar por la bóveda e ilumina suavemente las puntas de aquellos pinos. . .

Y así andamos, unas con el Sol de frente, otras con el Sol acariciando suavemente la espalda, rompiendo cortinas de lluvia con el firme andar, dejando huellas que serán borradas por el viento una vez estén secas mientras otras perdurarán por lo que resta del tiempo y en algún momento en algún otro mundo alguien las leerá . . . o quizá no y no importa, al final huella o suspiro . . . permanecemos.

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